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¡¡¡POR FIN LAS VACACIONES!!!

Por Alicia Haydeé Egaña
Para la mayoría las vacaciones es el momento del descanso, de no hacer nada, del ocio, están los que se quedan y disfrutan de punta terraza o de los parques y plazas. Otros en cambio salen de la ciudad, dirigiéndose a distintos puntos del país quizás al exterior cuando las cuentas cierran.
Pero esto de tomarse esas semanas de descanso no es tan antiguo, hasta el siglo XVIII los únicos privilegiados eran los adinerados que lo formaban nobles y aristócratas. Recién a mediados de 1.800 con la creación del ferrocarril la clase media pudo disfrutar de sus primeros días de turismo.
En Europa y en especial Alemania empezaron a construirse hoteles, a venderse paquetes con excursiones y estadías a distintos balnearios, con la llegada del nuevo siglo la radio y los medios gráficos se encargaron de divulgar que la verdadera vida eran las vacaciones.
Para los porteños durante la Buenos Aires colonial, no padecían la necesidad de viajar, en ese entonces los habitantes tenían a su alcance grandes patios de baldosas coloradas, que se refrescaban con algunos baldazos de agua sacados del aljibe

El 8 de diciembre comenzaba la estación veraniega con la bendición de los frailes de San Francisco al rió, la iglesia aun esta en la esquina de Defensa y Alsina en pleno corazón de San Telmo, bañarse antes de esa fecha era casi un pecado. Todos tenían un horario nunca se mezclaban mujeres y hombres por ejemplo los comerciantes les tocaba a las diez de la noche. En cuanto a la comida iban provisto de fiambres, vino y algunas frutas para pasar el día ya que no existía un lugar para comprar.
Los pobladores de nivel económico alto elegían las costas del norte y del sur también en algunos casos su propia casa de veraneo, o los que se trasladaban hacia pueblos cercanos. Muchas de las localidades de hoy fueron en aquel tiempo quintas como, Lomas de Zamora, Morón, San Isidro, San Fernando y también en direcciones insólitas como Juncal y Esmeralda.

Recién en 1.862 nace uno de los más importantes balnearios de la Argentina, Mar del Plata, su fundador Patricio Peralta Ramos eligió el paraje conocido como Puerto de la Laguna de los Padres. Al principio eran unas pocas viviendas y algún negocio que trataba de subsistir, ya que los porteños tardaron dos décadas en descubrirla. Con el correr de los años llegó el tren al lugar; comenzó a cambiar y se convirtió en lo que seria luego.
Ya para 1.888 existía El Gran Hotel y El Bristol, y las playas se empezaron a llenar de casillas de maderas. Durante el gobierno de Juan Domingo Perón la ciudad feliz o la perla del Atlántico como fue llamada también, dejo de ser un lugar exclusivo de los ricos y convertirse en el sitio elegido por la familia de clase obrera durante mucho tiempo. Sin olvidarse de la clásica foto junto al lobo marino.
Así las vacaciones comenzaron a ser importantes para todos y a planificar meses antes el destino a donde dirigirse, para desenchufarse del agitado trabajo de un año, aunque sea el fin de semana y chupando un cubito en el balcón.